Yuritzi Cacho Carranza

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La infancia: Víctima de la indiferencia de los mayores

Publicado: 25/10/2012 12:48

ninojugando550

Los niños del mundo pueden ser traviesos, gritones y tan inquietos que sobrepasan muchas veces nuestra capacidad de paciencia y tolerancia, pero indiscutiblemente son almas blancas y por eso a través de los siglos continúan representando la esperanza de un mejor futuro para la humanidad. Son potencialmente los generadores de cambios importantes, pero requieren del cuidado, conservación e impulso de los mayores para que su esencia perdure y no se modifique demasiado con la adultez.

En contraste, los mayores solemos ser hipócritas cuando entre amigos y conocidos fingimos ser amigables y protectores de los niños, aparentamos preocuparnos por mantenerlos en bienestar y casi siempre les sonreímos con ternura, pero la triste realidad es que nuestra conducta es fría e indiferente como lo es cuando interactuamos con cualquier otra persona a la que no estamos vinculados física o afectivamente.

Siempre he sido observadora, me gusta mirar con detalle lo que las personas hacen, la forma en que interactúan y reaccionan y a ello atribuyo que tengo algo desarrollado mi sentido común o la capacidad de percibir las emociones y estímulos externos.

Es mediante la observación que atestiguo acontecimientos que algunas veces para los demás son inadvertidos y que deseo trasmitir aquí con dos propósitos: invitar a la reflexión o a la participación de razonamientos en este espacio, pues promover la reflexión en acontecimientos específicos de la sociedad, debe contribuir a sensibilizarnos en la importancia de interesarnos un poco en los demás. Es el objeto de los casos que presento a continuación.

La mayoría de los padres llevamos a nuestros hijos de paseo al parque, a los niños les encanta pasar el rato en los brincolines, los carritos eléctricos, en patines o bicicleta y en los clásicos tubulares para trepar. No en pocas ocasiones me ha tocado ver a algún pequeño en problemas, es lo común los arrebatos, los accidentes y los riesgos que son parte de la diversión.

Los grandes, aunque estamos por ahí continuamente pendientes, a veces por múltiples razones nos distraemos justo en el momento en que nuestro hijo se encuentra en problemas o en riesgo y no nos percatamos. Nunca falta que algún otro adulto se encuentre cerca de un niño en problemas y sin exagerar, generalmente miran, lo dejan e ignoran. ¿Por qué los adultos solemos ser así? ¿Por qué cuando a nuestro alcance se presenta la ocasión de ayudar a alguien, máxime cuando se trata de un niño, ¿no lo hacemos?

Me ha tocado ver a un niño asustado en la alberca porque siente que se ahoga y nadie le extiende la mano para ayudarlo.

En los baños públicos, se encuentran con frecuencia niños solos que no alcanzan el jabón o que se enredan tratando de colocarse su ropa. (Este es un caso polémico por lo que implica la imprudencia de permitir a niños acudir solos a los baños). Ejemplifico con ello porque mi asunto es la falta de atención al niño.

En los juegos tubulares sucede con frecuencia un resbalón. También existe el riesgo de golpearse o tener una mala caída en la resbaladilla y los adultos son incapaces de auxiliar a un niño que no sea el suyo, inclusive en situaciones de riesgo extremo.

Imagino que por la mente de esas personas pasa la idea casi inconsciente: "¡Bah! No es mi problema". Y es cierto, no podemos ir a los lugares pensando en salvar niños de situaciones, pero ayudar a un niño debería ser casi una responsabilidad moral, porque su formación depende de todos los estímulos que absorben de los medios internos y externos en donde interactúan y se mueven.

Los adultos somos hipócritas cuando entre amigos y conocidos fingimos ser amigables y protectores de los niños, aparentamos ser cuidadosos con ellos y casi siempre sonreímos con ternura al topar nuestra mirada con esas personitas, pero la triste realidad es que somos indiferentes como lo somos con cualquier otra persona a la que no estamos vinculados.

Deberíamos tener especial cuidado en el trato con los niños porque los mensajes que les transmitimos con nuestras conductas, impactan en interpretaciones, conceptos y acciones o reacciones hacia su entorno. De ahí viene el dicho: "se educa con el ejemplo" o "una imagen dice más mil palabras", que no se limita al sistema familiar, sino que abarca hasta la conducta humana en masa.

Cada estímulo que reciben los niños repercute de manera importante en su desarrollo individual y en nuestro sistema social que hoy en día se encuentra bastante dañado y carente de valores.

¿Cómo vamos a fomentar en los niños sentimientos de solidaridad, humanidad y consideración hacia los débiles o vulnerables en algún momento dado, si no les proveemos del ejemplo indispensable en sociedad?

Así que la próxima vez que te encuentres con un niño, sé especialmente considerado, tolerante y amable. No sólo te sentirás bien por prestarle tu ayuda, realmente estarás sembrando un poco de lo mucho que la humanidad requiere en el tema de valores y buenos sentimientos.

¿Realmente amas y cuidas a tus hijos?
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  • Muchos padres tienen por costumbre llamar a sus hijos con nombres y adjetivos despreciativos cuando los regañan, y hasta en broma. Cualesquiera sean las situaciones, este hábito hace mucho daño a corto y a largo plazo. No solamente perjudica al niño por lo que se le dice, sino por quién se lo dice, pues lleva la carga emocional de las personas más significativas.

  • ¿Cuáles son los daños?

    1. Tus palabras programan a tu hijo. Le dices un insulto personal y vas a lograr que durante toda su vida busque inconscientemente ser como le dijiste. Eres su padre o madre, y él cree que todo lo que tú dices es correcto.

  • 2. Tu regaño no es efectivo porque no lo relacionas con lo que hizo, así que no logras cambiar la conducta, sino afianzarla.

  • 3. No eres específico sobre la falta porque generalizas en un insulto lo que el niño hizo, y eso es irreal. Una sola conducta no le da una cualidad permanente a nadie.

  • 3. Degradas a tu hijo y le destruyes su estima propia. No solamente cree que tu insulto es verdad, sino lo llega a creer de sí mismo, lo acepta y se lo admite a todo el que se lo dice después. Permitirá que otros lo insulten y se burlen de él.

  • 4. Terminará diciéndoselo a sí mismo cada vez que algo le salga mal y justificando con eso muchas conductas erróneas. Por ejemplo: "Fracasé en las matemáticas porque soy bruto. Bueno, papi siempre me ha dicho que soy bruto para las matemáticas (o que "soy bruto").

  • 5- Perjudica tu relación con tu hijo. Ni insultes a tu hijo, ni permitas que otro lo haga ni en broma.


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  • Contacto con la naturaleza

    La familia podrá relajarse en un ambiente pacífico en completo contacto con la naturaleza.

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    Las familias pueden caminar por el bosque y conocer más sobre sus recursos naturales.

  • Construir

    Los niños pueden jugar a construir con pedazos de ramas y madera del bosque.

  • Conocer animales

    Se pueden conocer nuevas criaturas en el bosque y enseñarle a los niños cómo tratarlas.

  • Pesca

    Las familias pueden pasar horas juntos pescando y cocinando sus propios peces.

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    Podrán conocer además las diferentes especies de animales acuáticos que viven en los cuerpos de agua del bosque.

  • Jugar al aire libre

    Los pequeños tendrán el espacio necesario para dejar libre su imaginación y jugar con sus amigos.

  • Conocer las plantas

    Se les puede enseñar a los niños los diferentes tipos de plantas que crecen silvestremente en los parques nacionales.

  • Jugar con el agua

    Los niños tendrán la oportunidad de jugar y disfrutar del agua junto a su familia. <a href="http://voces.huffingtonpost.com/2012/07/16/actividades-familiares-bosque_n_1677853.html" target="_hplink">Lee el artículo completo</a>.


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