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Vielka Valenzuela

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Chicas de la A a la Z.... Con 'D' de Dejar

Publicado: 09/01/2013 11:07

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Estuve en un destino mágico este fin de año, recorrí Cusco, Valle Sagrado, Ollantaytambo, Machupichu y otros lugares fantásticos del Perú. Ahí conviví con gente súper linda y para mi sorpresa llegué a casa con una lista de nuevos amigos. Gracias a eso regresé a mi querido DF con unas ganas enormes de encontrar mi centro y trabajar en mi espíritu.

Estando en Lima el día 31 y con todo el grupo de personas con el que viajé, decidimos ir a la playa a dar gracias a Dios, limpiarnos con agua del mar y elevar una oración para tener un hermoso 2013. Caminé entre las piedras, estaban las olas rompiendo en la orilla, me acerqué para mojar mis pies. La primera ola que me pego se llevó mi chancla de playa y pensé... "Típico, soy muy apegada, el mar me está diciendo que le debo bajar de intensidad a mis apegos". Ya me veía regresando descalza al hotel, intenté varias veces recuperarla, en vez de concentrarme en la razón por la cual estaba ahí... ¡Dar gracias!

Después de 20 minutos intentándolo, me rendí, me quité la otra chancla, ya la tenía en la mano para aventarla al mar en señal de renuncia, y en ese instante uno de mis amigos me gritaba que no la aventara, que ya había recuperado la otra. Inmediatamente me vino a la mente una frase que me ha repetido mucho una querida amiga (Karla Pineda): "Dejar ir para recibir".

En el 2013 pensé que como por arte de magia los extraterrestres iban a aparecer en medio de la noche para hacerme un lavado de cerebro y el primer día del año yo despertaría con amnesia, pero no fue así. ¡Mi memoria seguía intacta! Los pensamientos que te atormentan no se van así nada mas, la superación requiere de mucho trabajo espiritual y de fuerza de voluntad.

Llegando a casa ese primer día del año, después de volar varias horas, pasé el resto de la tarde en pijama, esa frase se repetía una y otra vez en mi cabeza..."Dejar ir para recibir".

Había una lección en todo esto, esa lección tenía que ver con mi vida personal. He estado viviendo un proceso de separación muy difícil.

Comprendí que a veces las personas que se aman no están juntas. Hay cosas que son tan sencillas como 1+1=2. Aunque alguien te ame con todo su corazón no siempre querrá estar contigo. ¡Ouch! Duele, ¿no? Pero cuando por fin entiendas que ni a fuerza los zapatos entran, que no puedes obligar a nadie a estar donde no quiere... podrás trabajar en lo que sigue.

Cuando me aventuré a escribir un blog, lo hice con la intención de desahogar penas personales, mi idea no era hacerlo público. En el intento me di cuenta que hay mucha gente que vive cosas similares y se sentía identificada al leer, eso me incentivó a compartirlo. A veces uno no es del todo sincero, nos reservamos muchas cosas de nuestra vida personal; para mí fue al revés, perdí a alguien importante y eso me dio la inspiración para abrir mi corazón y usar este medio como una terapia para mí y para los que leen. Me volví valiente, me quité la pena y vergüenza del qué dirán, gané honestidad y poco a poco siento menos pesada mi carga.

"Escribir nos acerca a Dios y al prójimo. Si quieres entender mejor tu papel en el mundo, escribe. Trata de poner tu alma por escrito, aunque nadie lo lea o, lo que es peor, aunque alguien termine leyendo lo que tú no querías. El simple hecho de escribir nos ayuda a organizar el pensamiento y ver con claridad lo que nos rodea. Un papel y un lápiz operan milagros: curan dolores, consolidan sueños, llevan a recuperar la esperanza perdida. La palabra tiene poder. La palabra escrita tiene más poder todavía". --Paulo Coelho.

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  • <strong>4.</strong> Compartan las tareas del hogar a base de lo que a cada cual le disgusta más hacer, de manera que cada cual haga lo que menos le disgusta. En la casa hay tareas que disgustan a todos, pero hay que hacerlas. Altérnenlas. El propósito es que se completen las tareas, sin que ninguno de los dos se sienta recargado ni abrumado.

  • <strong>5.</strong> Observen en qué gastan el dinero y decidan asignar una cantidad para contratar a alguien que limpie la casa. A veces gastamos $60 o $70 sin darnos cuenta. Invertirlos en alguien que limpie la casa redime las energías para cosas más importantes.

  • <strong>6.</strong> Echa a un lado la vieja idea de que tu esposo, "hombre al fin", no tiene la habilidad para hacer las cosas como tú las haces. Arriésgate a que las haga. Celébralo cuando lo haga bien e instrúyelo (no te burles ni regañes) para que lo haga mejor.

  • <strong>7.</strong> Escucha sugerencias. Muchos hombres son buenos en logística y en simplificar tareas.

  • <strong>8.</strong> Comparte las decisiones y recibe nuevas ideas. A tu pareja le va a gustar participar en todo (que es la verdadera vida de pareja) y quién sabe de cuánta carga te puedes liberar).

  • <strong>9.</strong> Invítalo a coordinar sus salidas contigo o las familiares, hacer reservaciones y resolver detalles, en vez de hacerlo tú. Sugiere opciones específicas y dale seguimiento, pero déjale a él las gestiones.

 

Seguir a Vielka Valenzuela en Twitter: www.twitter.com/@vielkatv

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