En casi 17 años, después de la reforma de IIRIRA en el año 1996, el Congreso de los Estados Unidos no ha considerado hacer una reforma integral de nuestras leyes de inmigración. Algunas leyes relacionadas con la seguridad interna han sido rechazadas y varios intentos frustrados de darle estatus migratorio, en particular a los "soñadores" presentes en este país, se han visto en la última década, pero en general el tema de reforma migratoria estuvo dormido hasta el año pasado, año de elecciones presidenciales durante el cual una serie de eventos desencadenó la necesidad de retomar el tema de una manera seria.
Si los hispanos ciudadanos americanos y mayores de 18 años entendieran cuán determinante fue el voto latino en las pasadas elecciones y se interesaran por ejercer su derecho a votar, se convertirían en un electorado extremadamente poderoso y en una constituyente que nadie se podría dar el lujo de ignorar.
Durante la campaña presidencial del 2012 en EE.UU. se predijo que el voto latino desempeñaría un papel esencial, pero esto no significó un mayor enfoque en la región latinoamericana. A pesar de que muchos votantes latinos tienen un fuerte interés en las políticas de EE.UU. hacia América Latina, los dos candidatos a la presidencia en gran medida hicieron caso omiso de la región a lo largo de la campaña. Antes de la elección, algunos analistas incluso llegaron a concluir que la política de EE.UU. hacia Latinoamérica no cambiaría mucho en términos de comercio, seguridad y de otros temas prioritarios para la región independientemente del candidato ganador. Sin embargo, sí hubiera habido una gran diferencia - y no para mejor - en lo relativo al clima y la energía si el contrincante del presidente Obama hubiese ganado.
Una reflexión e introspección profunda sobre las elecciones del 2012 debe ser algo fundamental para los líderes del partido Republicano en estos momentos en que perdieron la elección presidencial. Sin que haya un análisis y aceptación de que algo anda mal, y que por ese motivo en vez de atraer a la gente, las ahuyenta, los Republicanos no se van a poder levantar ni ganar ninguna elección presidencial en el futuro.
Los latinos votaron. Obama fue reelegido, y los demócratas mantuvieron su control del Senado, mientras hicieron avances frente a la mayoría republicana en la Cámara de Representantes. Obama obtuvo el 75% del voto latino--y no sólo por la inmigración, sino también por una variedad de temas a los que los republicanos hacían oídos sordos. Sin embargo, tanto Demócratas como Republicanos tienen que afrontar el hecho de que el voto Latino es ahora crucial para definir una elección nacional, como lo demuestra el análisis de Gary Segura y Matt Barreto de Latino Decisions. Tal como lo dije en mi entrada anterior, los políticos son más propensos a atender las demandas de aquellos grupos que votan e impactan el resultado de una elección. Este es el caso del pasado martes y es una oportunidad que no debería ser desaprovechada.
El miércoles pasado amaneció como siempre. En Nueva York, agua y nieve; en Los Ángeles, un cielo despejado, un clima envidiable. Los negocios funcionando normalmente, las calles con su misma limpieza o suciedad, dependiendo de quién las frecuenta. Nadie podría percatarse de que la noche anterior la población se había expresado con su voto, en las elecciones más importantes en la historia reciente, no sólo de los Estados Unidos.
Tras el abrumador apoyo del voto latino al presidente Barack Obama y la inequívoca confirmación del papel que jugó el tema migratorio en esos resultados, ha sido entretenido ver la reacción, no sólo de los vapuleados republicanos, sino de los medios de comunicación en inglés que por años han venido ignorando a este sector -y al tema migratorio-. Tomó una sola noche para que se dieran cuenta de que en el país hay latinos, de que sus asuntos cuentan y de que gradualmente sus números han cambiado el panorama demográfico del país y por ende, el panorama político.
Los votos ya han sido contados (excepto en Florida, como ya se está siendo costumbre). El resultado es claro: Los demócratas retuvieron la Casa Blanca y la mayoría en el senado gracias a un fenómeno demográfico. Karl Rove y otros conservadores quieren atribuirlo a un fenómeno pero en su caso es atmosférico, la súper tormenta Sandy. Sin duda eso explica aún más su pérdida. A pesar de las discrepancias, lo cierto es que Barack Obama y Harry Reid deben sus posiciones a que los hispanos pasaron del registro a la votación. Veamos cómo se dio.