Cuando primero firmé para pelear contra Mike Alvarado el año pasado, supe que sería una pelea muy emocionante para los aficionados. Con lo manera que peleamos no podría ser de otra manera. El boxeo puede ser una ciencia para algunos, pero para mí se trata de pasión, corazón y coraje. Se trata de dar a los fans lo que ellos quieren - una batalla de voluntades y fuerza.
Lamentablemente son contadas las ocasiones que se menciona a un entrenador de boxeo cuando su pupilo triunfa, pero cuando un boxeador pierde salen los detractores expresando: "¡Ah, ese entrenador es una porquería¡". En el pugilismo hay muchos entrenadores que son héroes anónimos a los cuales no se les da el mérito que merecen.