En el contexto de la llamada "guerra contra la delincuencia organizada", iniciada por el Gobierno Federal tras la llegada del Presidente Calderón al poder en 2006, los índices de inseguridad y violencia han aumentado alarmantemente. Asimismo, las violaciones a los derechos humanos han sido constantes durante este sexenio, siendo una de sus principales causas la estrategia de seguridad pública basada en el uso de la fuerza y la militarización.