¡Nunca había visto algo así! No me refiero a la desgracia que sufrió Jimmie Johnson en el Homestead-Miami Speedway, a la victoria de Jeff Gordon en la última carrera del Chase Final de la Copa Sprint de la NASCAR en la temporada 2012 y ni siquiera al título que consiguió Brad Keselowski, tras apenas tres temporadas completas en la máxima categoría del automovilismo de Estados Unidos, que también es la primera para Roger Penske y su equipo en 40 años.