Normalmente, los inmigrantes recién llegados a otro país perciben que se encuentran en inferioridad de condiciones en numerosos aspectos. En principio las diferencias culturales y lingüísticas resultan una carga muy pesada para la mayoría de los recién llegados. Luego, los abruman todos los aspectos sociales y económicos de vivir en otro país. La necesidad de conseguir o mantener el empleo y acceder a una vivienda adecuada se convierten en una preocupación constante. Muchas personas optan por financiar sus gastos solamente con efectivo, sin plantearse siquiera la posibilidad de administrarse mediante el uso de una tarjeta de crédito.
Acaba de entrar en vigor la reforma migratoria en La Habana y el mismo día el gobierno reconoce 50 casos de cólera. ¿Cómo afectará ese reconocimiento el otorgamientos de visas? ¿Quién quiere turistas potencialmente infestados llegando a sus costas? En cualquier caso, como se dice en el argot popular, de Cuba siempre tenemos una de cal y otra de arena.