La finalista del reality show, fanática de Selena Quintanilla y Gloria Estefan, nos entrega una docena de canciones con un estilo de pop bastante armonioso, cubiertas cada una de ellas con el espíritu genuino y una personalidad explosiva, impregnadas de mensajes positivos del que todos podemos aprender un poquito. Es en verdad uno de los discos a escuchar este verano, y qué mejor que venga de una latina que ha luchado tanto por sus sueños.