Y entonces… ¿quién sigue?
¿Qué tanto confiamos los mexicanos en nuestra Suprema Corte? ¿Estaremos realmente conscientes de la importancia que reviste el cargo de ministro de este Máximo Tribunal? ¿Nos sentimos cercanos a aquellas 11 personas cuya tarea primordial es impartir justicia efectiva? ¿Percibimos a nuestros ministros como aliados o más bien desconfiamos de su legitimidad?