Sin duda, el caso Cassez ha sentado un importante precedente en México y en unos años, esperemos, será visto como un parteaguas en el sistema de procuración y administración de justicia. Muchas lecciones importantes ha dejado este tan controversial caso, y de ser éstas aplicadas, podrán redundar en una mejor aplicación de la justicia que nos beneficie a todas y todos, tanto víctimas como acusados.
¿Qué tanto confiamos los mexicanos en nuestra Suprema Corte? ¿Estaremos realmente conscientes de la importancia que reviste el cargo de ministro de este Máximo Tribunal? ¿Nos sentimos cercanos a aquellas 11 personas cuya tarea primordial es impartir justicia efectiva? ¿Percibimos a nuestros ministros como aliados o más bien desconfiamos de su legitimidad?
Sorpresa. Desilusión. Maravilla. La historia se está escribiendo en vivo y en directo. Esas fueron solamente algunas de las reacciones, las sensaciones que documentaron las cadenas de cable y los sitios de internet en los primeros momentos luego (y durante) de la lectura de la decisión de la Corte Suprema de Justicia sobre la constitucionalidad de la reforma de salud. La importancia de la decisión, es cierto, es histórica. Por más que un motivo.