Lo que antes parecía natural, como lo es la imposición de pequeñas oligarquías apropiadoras sobre las grandes masas de despojados, se torna, por efecto del simple análisis, en antinatural y aberrante. Las sociedades mundiales, y particularmente la estadounidense, no son precisamente cofradías fraternas que evolucionan hacia el mejor porvenir posible, sino más bien una enorme masa de seres desvalidos que intentan sobrevivir ante la ferocidad de los grupos de depredadores que se articulan en cada lugar.