Para muchos es cuestionable la manera en cómo los entrenadores en China obligan a sus pupilos, la mayoría menores de edad, a esforzarse hasta las lágrimas y el dolor por lograr los movimientos adecuados en las diferentes disciplinas olímpicas, y así convertirse, en un futuro no muy lejano, en las promesas deportivas de su nación.
Nueva York, una ciudad en la que cada metro cuadrado cuesta cientos de dólares, se especializa en playrooms y playgrounds, habitaciones destinadas a ofrecer un poco de calma a los padres que buscan un respiro en sus minúsculos apartamentos. Bien establecida la escena, podrán imaginar que estos lugares repletos de criaturas indefensas -en teoría- se vuelven una fotografía de la sociedad y sobre todo, de sus usos, costumbres, egoísmos y... enfermedades. Como esta anécdota en donde una niñera terminó con derrame ocular.