Muchas veces pasamos por alto el efecto de la historia en el triunfo social de un individuo o una comunidad, tendiendo a representarlo como resultado de eventos recientes y en algunos casos como consecuencia de actos heroicos. Sin embargo, ese triunfo, definido como hecho ejemplar y modelo a seguir, es también parte de una evolución, cuyas raíces ayudan a entender el presente. Es cierto que, como parte del ajedrez político, el gobierno de Estados Unidos acoge y estimula la presencia de cubanos aquí, pero también lo es que esa presencia tuvo un lugar y un tiempo a donde mirar como parte de su adaptación al nuevo país.
Su cuerpo quedó tendido en una celda. Edema pulmonar, dice el parte oficial. Veneno en el desayuno, asegura su familia. Suicidio, insinúan algunas biografías. Sus últimos días los pasó en la prisión de La Santé (París, Francia), una de las peores del mundo. Con colchones infestados de piojos y con un par de duchas frías permitidas a la semana. Un tétrico reclusorio que, en 1999, registró 124 intentos de suicidio. El único mexicano que ganó dos medallas de oro olímpicas murió ahí, acusado de traficar sesenta kilos de heroína, escondida en elegantes maletas. Y no estamos hablando de fechas recientes. El general Humberto Mariles Cortés apareció muerto el miércoles 6 de diciembre de 1972. Tenía 59 años.
El 3 de agosto de 2012, el Departamento de Seguridad Interna a través del director del Servicio de Inmigración, USCIS, Alejandro Mayorkas, anuncio que ya ha desarrollado las regulaciones a seguir en las aplicaciones para acción deferida para aquellos jóvenes que están en Estados Unidos desde niños y que empezarán a recibir estas solicitudes a partir del 15 de agosto.