Hace menos de un año tuve oportunidad de estar en una conferencia del Dr. Robert Holden. Antes de escucharlo yo no tenía idea de quien era, pero un par de horas escuchándolo bastaron para comprara tres de sus libros y me convirtiera en un fiel seguidor de su obra. Pocas personas me han impactado tanto con su trabajo, a tal grado que algunas de sus propuestas influyeron en uno de los capítulos que escribí en mi primer libro y ahora forman parte importante del contenido que manejo en los talleres que imparto.
Las personas tenemos la característica de ser únicas e irrepetibles tanto en apariencia como en pensamiento, no sucede así con los animales. Aún cuando las personas conservamos poderosas similitudes derivadas de nuestra raza, cultura y personalidad, tenemos la capacidad de percibir y de responder de manera particular a estímulos que recibimos. Pero es precisamente de nuestras diferencias, que surgen muchos de los conflictos que padecemos en cada sistema social del cual formamos parte, comenzando por la familia. Aprender a vivir con el propósito ser felices y contribuir a la paz y felicidad de los demás, es una actitud que se genera mediante pensamientos y conductas adquiridas y esa rama del conocimiento se denomina Espiritualidad.