Está claro que se trata de un pleito cuyo desenlace, incierto a primera vista, pronto será evidente. Un pleito en el que le va al país una nueva visión que, de lograrse actualizar el significado de la segunda enmienda, será paradigma para las siguientes generaciones, será un zeitgeist reconfortante para la Generación Newtown, cuya tragedia, si Obama tiene éxito, pasará como la detonante del cambio.