En cada encuentro, una posibilidad de sanarnos
Julio Bevione
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Publicado 02.04.2013
Siempre he dicho que cuando nacemos somos como el disco de una computadora en blanco y que solamente cargamos nuestro sistema operativo que es el amor. Si nos remontamos a la niñez y describimos esa maravillosa etapa -- en la cual establecemos las bases para toda nuestra vida -- recordaremos que éramos más ingenuos, teníamos mayor capacidad de asombro, solíamos ser emotivos, más flexibles, elásticos, juguetones, sinceros, sin preocupaciones, sin dramas ni complejos y optimistas; por lo general, no teníamos miedo a pedir nada, a preguntar, a expresarnos sin límites.