Cuando cambié mi estilo de vida hace cuatro años, librarme de siete latas de refresco de dieta (al día) fue mi mayor reto. Yo culpo a mi marido. Bueno, realmente no, pero él me enseñó a tomar refresco de dieta. Estaba convencida de que porque eran "de dieta", podía beber todo lo que yo quisiera.