Que los pueblos originarios de las Américas, y las minorías étnicas en general, dejen de ser una atracción turística, una carta de presentación nacional y figuras en el papel, los carteles y los souvenirs de las tiendas de los aeropuertos.
Cuánta razón encierran estas sencillas palabras y, sin embargo, que difícil le resulta a la sociedad aceptarlas. Más allá de nuestra envoltura, todos los seres humanos somos esencialmente iguales, con los mismos temores, sueños e ilusiones.