Las personas tenemos la característica de ser únicas e irrepetibles tanto en apariencia como en pensamiento, no sucede así con los animales. Aún cuando las personas conservamos poderosas similitudes derivadas de nuestra raza, cultura y personalidad, tenemos la capacidad de percibir y de responder de manera particular a estímulos que recibimos. Pero es precisamente de nuestras diferencias, que surgen muchos de los conflictos que padecemos en cada sistema social del cual formamos parte, comenzando por la familia. Aprender a vivir con el propósito ser felices y contribuir a la paz y felicidad de los demás, es una actitud que se genera mediante pensamientos y conductas adquiridas y esa rama del conocimiento se denomina Espiritualidad.