Yo quería que el presidente Chávez perdiera por los votos, no que le ganara un cáncer. Y en estos últimos días he pensado en él como un Mandela que pudo haber sido, pero que no fue. Una verdadera lástima porque el legado de Hugo Chávez sería grande si se hubiera dedicado a unir al pueblo en lugar de dividirlo.
Chávez se distinguió por ejercer un estilo de gobernar verticalista, omnipotente y omnipresente, sin dejar lugar a dudas quien era el centro y la fuerza de la revolución, apoyándose en un culto a su personalidad. Un presidente que aun ya desaparecido físicamente y en su lecho de muerte fue capaz de devaluar la moneda y de nombrar al canciller de la república sin que nadie se atreviese a cuestionarlo.
Talentoso y carismático, Hugo Rafael Chávez Frías pudo haber sido un gran beisbolista, deporte que era su principal pasión en la niñez y adolescencia, pero optó sin embargo por un camino que lo llevó a convertirse en la figura política más importante y controversial de América Latina en los últimos 20 años.