En vísperas de uno de los periodos más importantes del año litúrgico en la iglesia católica, La Cuaresma, su Santidad el Papa Benedicto XVI termina su Pontificado. En un momento tan próximo a la conmemoración de la crucifixión de Jesús, el 264 sucesor de Pedro, quien también murió crucificado pero de cabeza, decide bajarse de la cruz tras guiar a la iglesia universal durante 7 años, 10 meses y 9 días. Una determinación insólita, que lo libra de los clavos pero lo crucifica ante la opinión pública.