Para los que no juegan al ajedrez, el enroque es la única jugada en donde se pueden mover dos fichas al mismo tiempo, cruzando uno sobre otra. Y a mi entender fue eso lo que ocurrió entre el 5 y el 13 de marzo. Dios con su poder infinito hizo un enroque Divino, se llevó un soberbio, un dictador, un ególatra y nos trajo un humilde, un pacificador, un sanador.
En vísperas de uno de los periodos más importantes del año litúrgico en la iglesia católica, La Cuaresma, su Santidad el Papa Benedicto XVI termina su Pontificado. En un momento tan próximo a la conmemoración de la crucifixión de Jesús, el 264 sucesor de Pedro, quien también murió crucificado pero de cabeza, decide bajarse de la cruz tras guiar a la iglesia universal durante 7 años, 10 meses y 9 días. Una determinación insólita, que lo libra de los clavos pero lo crucifica ante la opinión pública.
Cuatro años después de que Benedicto XVI iniciara su Pontificado, tuve la ocasión de entrevistar a Alejandro Espinosa Alcalá, sobrino del extinto Marcial Maciel- otrora fundador de Los Legionarios de Cristo- y quien también fue víctima sexual de Maciel; éste último, destituido del sacerdocio en 2006 por la Santa Sede, que hoy vive una tormenta de 600 años por la renuncia del Papa Benedicto XVI. Se busca un nuevo representante de Dios en la tierra.