Sin una oposición real y verdadera, Enrique Peña Nieto gobernará el país sin problema alguno. La idea del Pacto por México, bien vendida a la opinión pública a través de los medios de comunicación, es el principio de un gobierno que recupera el viejo oficio del encantamiento para conseguir tersamente sus objetivos que no necesariamente velarán por el Estado de bienestar social de los ciudadanos mexicanos.
"Hay cucarachas panistas, hay cucarachas priístas y alguna que otra por ahí perredista. Y hay ratas también de los tres partidos. El caso es que estamos invadidos por las plagas. ¿Qué vamos a hacer los mexicanos con tantas ratas? Porque creo que son como 20 ratas por cada ciudadano o por cada mexicano que vive en el Distrito Federal. Qué vamos a hacer con tantas plagas, me pregunto".
El principal argumento de esta postura es la estabilidad macroeconómica que le ha ganado a México su membresía en la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo (OCDE), algo así como el club extendido de los países ricos, en cuyos estudios México tiende a estar cerca del final de las listas de los distintos indicadores de desarrollo. Digamos que ni con el nuevo iPhone...