La Maratón de Boston sufrió un ataque terrorista, dijo el Presidente Obama, y es verdad, aunque aún no sabemos si los terroristas son ciudadanos americanos o extranjeros, si sus 'ideales asesinos" son por políticas internas o externas, aún desconocemos muchos y dudo que algún día conozcamos la verdad, pero sabemos los nombres de los tres inocentes muertos y de los cientos de heridos, cuyo uno delito fue ir un día de sol a disfrutar una fiesta popular.
No hay duda de que tenemos policía global para rato. Pero Estados Unidos mirará con muchísimo cuidado dónde y cuándo intervenir no sólo de manera unilateral sino también en fuerzas multilaterales. Con lo cual -otra paradoja- veremos situaciones como la de Somalia o Siria, en las que el titubeo multilateral permite grandes masacres, cada vez con más frecuencia.
En pleno debate en el Senado estadounidense sobre la reforma migratoria, teniendo como base una propuesta de ocho senadores y una de la Casa Blanca, ya se cuenta incluso con el consenso de los actores que hasta hoy habían estado --recalcitrantes-- en contra, refiero al ala más conservadora del Partido Republicano y al Partido del Té.
Hoy todo parece inclinarse ya hacia la reforma migratoria, el testimonio de Vargas en la audiencia judicial del Senado se dio "un día después en que otro indocumentado, el mexicano Alan Alemán, fue invitado al palco de honor de la primera dama Michelle Obama para presenciar el discurso sobre el Estado de la Nación del presidente Barack Obama", destaca el mismo corresponsal de Notimex.
La aparición reciente de la película de Kathryn Bigelow, Zero Dark Thirty, ha traído consigo un nuevo debate sobre el uso de la tortura, por parte de funcionarios de la CIA, en desarrollo de la lucha contra los terroristas. El debate resulta a mi juicio indispensable si los Estados Unidos quieren reclamar algún grado de liderazgo moral en el mundo, para acompañar su incuestionable liderazgo militar y económico.
En el pasado reciente, hemos visto grandes cambios y nuevos posicionamientos de los países en el plano Internacional, lo anterior es derivado de la crisis económica mundial que padecen en mayor o menor medida la Unión Europea, América Latina y de manera específica, Los Estados Unidos de América, cuya economía es el principal indicador comercial y político mundial.
Está claro que se trata de un pleito cuyo desenlace, incierto a primera vista, pronto será evidente. Un pleito en el que le va al país una nueva visión que, de lograrse actualizar el significado de la segunda enmienda, será paradigma para las siguientes generaciones, será un zeitgeist reconfortante para la Generación Newtown, cuya tragedia, si Obama tiene éxito, pasará como la detonante del cambio.