El domingo 14 de abril fui a votar en las elecciones por elegir al nuevo presidente de Venezuela. En mi centro de votación no había mucha gente, debo reconocerlo. Eso me preocupó, se podría interpretar que a la gente no le importaba lo que estaba pasando. Era una elección atípica, por primera vez en 14 años la cara del presidente Chávez no se encontraba en el tarjetón electoral. ¿De qué manera podría inclinarse la balanza?