Soy hijo de padres que formaron parte de aquella generación del 68. Mi madre vivía muy cerca de Tlatelolco, en la colonia Guerrero, y cuando iba rumbo a la plaza de las Tres Culturas, el cerco policíaco le cerró el pasó y no pudo llegar al mitin. En ese entonces, ella era novia de un joven activista, del que sé muy poco, y que murió de una enfermedad terminal, poco tiempo después.