Inseguridad, Narcotráfico, Corrupción y Desigualdad, son los cuatro jinetes que se mueven a través del territorio mexicano, sembrando muerte y destrucción. Pero lo grave es que no se pueden combatir por separado como lo demostró fallidamente el todavía presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa, porque uno alimenta y fortifica al otro, cuando el ejército ataca al narcotráfico avanza la inseguridad, cuando la policía ataca la inseguridad avanza la corrupción, cuando el gobierno ataca la corrupción avanza el narcotráfico y sobre todos crece la desigualdad, la pobreza, la miseria y la muerte.
La personalidad de la sociedad mexicana es tan plural, que para evaluar el sexenio de Calderón se pueden tener varias lecturas. Desde aquellas que lo retratan como un presidente valiente, hasta las menos afortunadas que lo colocan como un hazmerreír de la política. En honor a la verdad, cualquier examen debe ser objetivo y reconocer los puntos positivos y criticar constructivamente los aspectos negativos. La ira y la frivolidad no aportan nada.
1. La alfombra de bienvenida bajaba por la escalinata del Palacio Legislativo de San Lázaro. Frente al mural de José Chávez Morado que corona la entrada principal del recinto -una enorme pieza verde con el escudo nacional mexicano en dorado- el camino desde la puerta de ingreso protegida por una ligera línea de cercas de metal era flanqueado por edecanes en traje sastre y por guardias de seguridad. Uno a uno fueron entrando: Madeleine Albright, secretaria de Estado de Estados Unidos; Lech Walesa, ex presidente de Polonia; el príncipe de Asturias, Felipe de Borbón; el presidente venezolano Hugo Chávez, o el entonces presidente cubano Fidel Castro.
Al momento de escribir esta columna puedo asegurar que la libertad de expresión en México, la forma de hacer política y sobre todo las garantías para brindarle a la sociedad mexicana la seguridad que tanto anhela, retroceden y se desvanecen de manera dramática con la llegada de Enrique Peña Nieto y el Partido Revolucionario Institucional (PRI) a la Presidencia de nuestro país.
Termina un sexenio que habrá de ser recordado por una cifra, la de los muertos que la estrategia de seguridad más conocida por todos como "guerra al narco", dejó en una sociedad atosigada por otro males, por otras formas de la violencia que a pesar de no ser tan estruendosas son igualmente abominables: la desigualdad, la corrupción, la pobreza heredada y la estupidez endémica de tantas oficinas gubernamentales.
El domingo 18 de noviembre del 2012 cinco presos del Reclusorio Preventivo Varonil Oriente del Distrito Federal denunciaron actos de corrupción al interior de la prisión. El director José Antonio Quintanar Rodríguez, y tres custodios fueron separados de sus cargos, después de que los "internos" subiesen a "YouTube" un video que evidenciaba, lo que ellos mismos bautizaron como un secreto a voces: la corrupción en prisión.