Hace algunos días, leí que había culminado su recorrido la caravana de familiares, principalmente madres, de inmigrantes centroamericanos desaparecidos en México. ¿En dónde culminó? En Oaxaca, y - para finalizar- las mujeres realizaron oraciones alrededor de unas 60 fosas en Arriaga, que guardan los restos de migrantes, cuyos familiares no han reclamado, asimismo lo hicieron en Tapachula, en donde existe un mayor número de fosas comunes.
En el contexto de la llamada "guerra contra la delincuencia organizada", iniciada por el Gobierno Federal tras la llegada del Presidente Calderón al poder en 2006, los índices de inseguridad y violencia han aumentado alarmantemente. Asimismo, las violaciones a los derechos humanos han sido constantes durante este sexenio, siendo una de sus principales causas la estrategia de seguridad pública basada en el uso de la fuerza y la militarización.
La esclavitud fue abolida hace bastante más de 100 años en América Latina, pero sin embargo, esto parece no tener sentido en muchos de los rincones de nuestro continente. Esto cada día se hace más evidente y duele aún más cuando leo (y escucho) estas cifras que llegan de México y están relacionadas con el crimen organizado y la trata de personas.
El 2 de noviembre es un día especial, pues es la fecha en la que los mexicanos podemos sentir que la gente que ya no está con nosotros regresa aunque sea unas cuantas horas para volver a comer los platillos que en vida disfrutaron, fumarse una cajetilla de cigarros, tomar tequila o simplemente, acompañar a los que aún estamos aquí.
Hace poquitos días leí en este mismo periódico que se firmó un acuerdo entre la Fiscal General de California Kamala D. Harris y la Fiscal General de México Marisela Morales Ibáñez de colaboración en las investigaciones criminales en las que estén implicados miembros de bandas transnacionales que trafiquen seres humanos.
México se encuentra a un mes de que Felipe Calderón Hinojosa abandone el poder. Adiós. Calderón Hinojosa deja un país pobre e inseguro y con decenas de asuntos importantes por resolver. Felipe Calderón deja una nación con más de 52 millones de pobres y 11.7 millones que viven en condición de pobreza extrema (los que no saben si comerán o no al día siguiente). Felipe Calderón deja un rastro púrpura de más de 60 mil muertes por su guerra contra el narcotráfico. Calderón Hinojosa deja un país donde el lavado de dinero asciende a 10 mil millones de dólares al año.
Queda poco más de un mes para que Enrique Peña Nieto asuma la presidencia mexicana. Tras las elecciones de julio del 2012 la actividad legislativa en este país ha sido muy intensa. Felipe Calderón no quiere despedirse sin concluir algunas políticas que le parecen claves. Amarró la reforma jurídica de la seguridad pública, dejó cerrada la ley migratoria y su reglamento, que recién se aprobó el pasado 29 de septiembre; y tuvo que elegir su último gran "golpe": entre la ley de seguridad nacional, la reforma política que deberán ser enfrentadas por el próximo gobierno, o la ley federal del trabajo, vigente desde la década de los 70.
Cada vez se parece más este polo turístico al Miami de los años ochenta. Sol, turismo, drogas, violencia; hasta cubanos y militarización encontramos en el escenario. Al gobernador Roberto Borge Angulo se le está escapando la seguridad de las manos por no tener buenos asesores, ni escuchar a las personas que tratan de aconsejarle con sentido común. Mientras, éste se desplaza a platicar con el gobernador de Texas o al consulado de Estados Unidos en Mérida (Yucatán) para asegurar que el destino turístico es seguro para los visitantes.
Las madres de migrantes desaparecidos en tránsito por México Están peinando todo el costado este del país, siguiendo la misma ruta migrante que recorrieron sus hijos e hijas, con el fin de encontrarlos. Su trayecto abarca el paso de la bestia (nombre con el que se conoce al tren que trepan para avanzar desde el sur hasta el centro del país), las casas de migrantes, los centros de detención, el Instituto Nacional de Migración, las funerarias y los SEMEFO (Instituto de Ciencias Forenses) y hasta las cárceles.
A propósito de un post que escribí hace algunas semanas, leí que México tomará un papel más activo a nivel regional en la lucha contra la trata de personas y ayudará al resto de los países a adelantar legislación y brindar capacitaciones.
El 25 noviembre de 2011, un grupo de 23 mil mexicanos suscribimos una demanda orquestada por el joven abogado Netzaí Sandoval Ballesteros donde acusamos a Felipe Calderón ante la Corte Penal Internacional CPI con sede en la ciudad de La Haya, en los Países Bajos, por crímenes de guerra y lesa humanidad. Al principio, se dijo que era una chifladura tal acción y pocos creyeron que prosperaría. El tiempo y la realidad demostraron lo contrario, la demanda pasó el primer filtro y este diciembre próximo la fiscal Fatou Bensuada, originaria de la República del Gambia, definirá su destino.
En el mes de junio de este mismo año, leí en un periódico que México es el tercer lugar en trata de personas en América Latina y el Caribe, de acuerdo con cifras del Fondo de Población de la ONU. Este mismo artículo denuncia que de acuerdo con la Coalición Contra el Tráfico de Mujeres y Niños en América Latina CATWLAC la trata de personas es un problema creciente en el país, siendo la impunidad lo que la acoge y que "las entidades federativas en donde hay mayor incidencia de desaparición de mujeres y niñas son: Baja California Sur, Chiapas, Chihuahua, Coahuila, Chiapas, Durango, Estado de México, Guerrero, Hidalgo, Jalisco, Nuevo León, Puebla, Oaxaca, quintana Roo, San Luis Potosí, Tamaulipas, Tabasco, Veracruz y Zacatecas".