Crítica literaria: Ojos de Godo rojo, de Manuel Gayol
En un mundo en el que la idiotez humana aumenta proporcionalmente con el crecimiento de la tecnología; en el que las grandes editoriales, las más promovidas, quiero decir, lanzan sin compasión al mercado literatura chatarra; en el que los cantantes ya ni tienen que cantar para ser proclamados cantantes --son solo ejemplos--, aparecerse con una novela como Ojos de Godo rojo, es un desafío, un himno contra ese réquiem que ya muchos se aprestan a interpretar para celebrar el final de la sensatez.