Hace algún tiempo escribí sobre Sara Kruzan, una mujer que purga la pena de cárcel por haber asesinado a su proxeneta en el Estado de Los Ángeles.
¿Cómo es que Los Angeles surge como influencia para el cambio hacia la energía limpia no solamente en California pero en otros estados del suroeste del país? El Alcalde Antonio Villaraigosa acaba de firmar un histórico acuerdo para comprar energía de un proyecto solar que se construirá en terrenos tribales de indígenas americanos --uno de los primeros de su tipo en el país-- en la reservación de los Paiutes de Moapa, cerca de Las Vegas. Se espera que el proyecto provea de electricidad a unos 105,000 hogares en Los Angeles.
Hollywood. La palabra mágica que a pesar de crisis y recesiones sigue atrayendo a miles de aspirantes a estrellas de Estados Unidos y el mundo. Se estima que en Los Angeles viven aproximadamente 108,000 actores, de los cuales sólo 21,000 trabajan regularmente. No es difícil adivinar por qué detrás de las barras de los Starbucks o las recepciones de las empresas de esta ciudad se encuentran trabajando los que quizá algún día se conviertan en los futuros Brad Pitt o Angelina Jolie. Pero la triste verdad es que del selecto grupo de los 21,000, sólo un puñado alcanzará notoriedad y fama. Algunos arrojarán la toalla a medio camino, otros en cambio, arrojarán toda la ropa.
Quizá sólo sea mi imaginación; tal vez no es más que la nostalgia por mi natal D.F. Pero últimamente he visto puestos de tacos, tamales, pollos a la brasas, como nunca antes en la ciudad de Los Angeles. He encontrado montones de vendedores ofreciendo CDs, DVDs y aparatos electrónicos alrededor del Parque MacCarthur al más puro estilo Tepito. Señoras ofreciendo refrescos que llevan ocultos en pequeñas maletitas. Vendedores de flores al por mayor en las entradas de los freeways y como si se dieran al por mayor en esta temporada, una colorida expansión de puestos de frutas, como diría un amigo: con todo y sus amibas y chilito piquín.