Pongámonos en los zapatos de Luis Pérez por un momento. Jugaba sin estar al cien por ciento de sus capacidades debido a una lesión, cumplía 13 años en Primera División, era el último minuto de un partido entre dos clubes grandes y en sus zapatos estaba la posibilidad de darle un urgente triunfo a Chivas. No era sencillo, para nada lo era.
El 22 de mayo de 2011 la alegría se desbordaba en Ciudad Universitaria, los gritos de "¡Goya!" retumbaban entre el Pebetero y el Palomar. Hoy el panorama es muy distinto. Bastantes cosas han cambiado desde aquella tarde en la que Palencia y Cortés, con sus goles, le entregaban otro trofeo de Liga a la afición felina. No fue hace mucho, pero aun así ya son otros tiempos. En la dirección deportiva estaba Mario Trejo y en la técnica Guillermo Vázquez. Ni uno ni otro pasea más por el Pedregal. Los nombres y los hombres no son los mismos.