La Décima Olimpiada entraba a su recta final. Era el 10 de agosto de 1932 y sólo faltaban cuatro días de competencia. México no figuraba en el medallero. El escenario pintaba para un nuevo fracaso: de 72 atletas, ninguno había triunfado hasta ese momento. Nuevamente "Desde la Ciudad Olímpica", la columna del periódico "La Afición" firmada por "El enviado especial", quien seguramente era el propio Fray Nano (Alejandro Aguilar Reyes, director del periódico), rendía cuenta de lo sucedido en Los Angeles. En esta ocasión daba gracias al Creador.