Al debate sobre la reforma migratoria le aguarda su dilema más espinoso: el estatus legal de los 11 millones de inmigrantes indocumentados que, se estima, viven en Estados Unidos. El Presidente Obama trató de abordar el tema ofreciendo la "acción deferida" a los inmigrantes indocumentados que ingresaron al país en infancia, pero los ajustes a la normativa migratoria no acabaron ahí.
Estos niños crecieron en Estados Unidos y no conocen ningún otro país. Es común que no sepan hablar o escribir en su lengua natal, porque aunque sus padres les hablan en su idioma natal, estos jóvenes contestan en inglés. Culturalmente, son más estadounidenses que británicos, italianos, franceses, hindúes, chinos o mexicanos.