Izquierdistas exquisitos, no hagáis papelones
Es una de las más desalentadoras incongruencias de los políticos de izquierda. De los que conquistan cargos públicos, dirigencias sindicales o cupos parlamentarios. Toman la causa de los oprimidos, hablan de injusticia social, aventan eslóganes anticapitalistas ante la muchedumbre, e incluso besan niños pobres frente a las cámaras, pero, a la vez, viven como si fuesen nobles u oligarcas.