En una reunión, comenté que algún día querría tener hijos, y una amiga respondió algo erizada: "yo no estoy de acuerdo con que los gays tengan hijos". ¡PUM! Me cayó como balde de agua fría. Pero cuando llegue ese día, ¿qué? ¿A quién tengo que pedirle permiso? ¿Cuándo es que la sociedad estará al fin "preparada"?
Francisco Rodríguez Cruz es la cara del activismo GLBT en Cuba. Desde hace poca más de dos años lleva un blog desde La Habana donde cuenta las villas y castillas de su experiencia gay en la isla, incluyendo su intenso cabildeo a favor de un nuevo Código de Familia que proteja legalmente a las parejas del mismo sexo. En la siguiente entrevista, Paquito, como es conocido, habla de los retos de la comunidad GLBT cubana en el contexto de las actuales reformas económicas, entre otros temas.
Hace unas semanas convoqué a editores y periodistas de diferentes medios LGBT mexicanos a una reunión. Invité a miembros de televisión por cable y en línea, radio comercial y pública, blogs, revistas independientes y de alto perfil, periódicos tradicionales, comunicadores independientes, una agencia de noticias LGBT que acaba de celebrar su décimo aniversario, y un guionista de comedia. Asistieron todos con excepción de un par. Nos reunimos en el último piso del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, que amablemente me prestó el espacio.
Cuando eres gay o transgénero, es bastante común pensar que el amor de tus padres tiene condiciones o hasta fecha de vencimiento, incluso si ellos te aman a morir. Te dices a ti mismo, "ahora me quieren, pero eso es sólo porque no lo saben todavía. Y en cuanto se enteren, van a dejar de tenerme cariño."