No me cabe la menor duda. No hay historia más difícil de cubrir, que aquella que involucra la pérdida de un hijo, la desaparición de un ser querido, el no poder despedirse de a quien tanto se ha amado. Imposible no involucrarse a nivel personal en este tipo de historias. Como madre de 2 hijos pequeños, me aterra pensar en la posibilidad de perderlos. Si es padre, seguramente ha sentido esa angustia inaguantable cuando su hijo se pierde de su vista por unos minutos que le parecen horas. Y no hay momento más feliz cuando lo recupera, por eso, puedo entender la terrible situación que durante varias semanas vivió la familia Aguilar.