Recordando a Ramón Calderón con el discurso de Florentino Pérez
En aquellos tiempos, allá por enero de 2009, mientras las castañas cubrían el Parque del Retiro y el frío viento corría de arriba abajo en las mañanas por la calle de Preciados con toda su extranjería, Ramón Calderón tenía síntomas de paranoia, delirios de persecución que tiempo después se harían realidad.