La personalidad de la sociedad mexicana es tan plural, que para evaluar el sexenio de Calderón se pueden tener varias lecturas. Desde aquellas que lo retratan como un presidente valiente, hasta las menos afortunadas que lo colocan como un hazmerreír de la política. En honor a la verdad, cualquier examen debe ser objetivo y reconocer los puntos positivos y criticar constructivamente los aspectos negativos. La ira y la frivolidad no aportan nada.
1. La alfombra de bienvenida bajaba por la escalinata del Palacio Legislativo de San Lázaro. Frente al mural de José Chávez Morado que corona la entrada principal del recinto -una enorme pieza verde con el escudo nacional mexicano en dorado- el camino desde la puerta de ingreso protegida por una ligera línea de cercas de metal era flanqueado por edecanes en traje sastre y por guardias de seguridad. Uno a uno fueron entrando: Madeleine Albright, secretaria de Estado de Estados Unidos; Lech Walesa, ex presidente de Polonia; el príncipe de Asturias, Felipe de Borbón; el presidente venezolano Hugo Chávez, o el entonces presidente cubano Fidel Castro.
Termina un sexenio que habrá de ser recordado por una cifra, la de los muertos que la estrategia de seguridad más conocida por todos como "guerra al narco", dejó en una sociedad atosigada por otro males, por otras formas de la violencia que a pesar de no ser tan estruendosas son igualmente abominables: la desigualdad, la corrupción, la pobreza heredada y la estupidez endémica de tantas oficinas gubernamentales.
En el contexto de la llamada "guerra contra la delincuencia organizada", iniciada por el Gobierno Federal tras la llegada del Presidente Calderón al poder en 2006, los índices de inseguridad y violencia han aumentado alarmantemente. Asimismo, las violaciones a los derechos humanos han sido constantes durante este sexenio, siendo una de sus principales causas la estrategia de seguridad pública basada en el uso de la fuerza y la militarización.
México se encuentra a un mes de que Felipe Calderón Hinojosa abandone el poder. Adiós. Calderón Hinojosa deja un país pobre e inseguro y con decenas de asuntos importantes por resolver. Felipe Calderón deja una nación con más de 52 millones de pobres y 11.7 millones que viven en condición de pobreza extrema (los que no saben si comerán o no al día siguiente). Felipe Calderón deja un rastro púrpura de más de 60 mil muertes por su guerra contra el narcotráfico. Calderón Hinojosa deja un país donde el lavado de dinero asciende a 10 mil millones de dólares al año.
El 25 noviembre de 2011, un grupo de 23 mil mexicanos suscribimos una demanda orquestada por el joven abogado Netzaí Sandoval Ballesteros donde acusamos a Felipe Calderón ante la Corte Penal Internacional CPI con sede en la ciudad de La Haya, en los Países Bajos, por crímenes de guerra y lesa humanidad. Al principio, se dijo que era una chifladura tal acción y pocos creyeron que prosperaría. El tiempo y la realidad demostraron lo contrario, la demanda pasó el primer filtro y este diciembre próximo la fiscal Fatou Bensuada, originaria de la República del Gambia, definirá su destino.
A menos de 100 días de que Felipe Calderón concluya su periodo como presidente de México, existe poca claridad sobre qué rumbo tomará el nuevo gobierno frente a la actual estrategia de seguridad emprendida hace seis años para combatir frontalmente a los cárteles de la droga. Si bien Enrique Peña Nieto señaló durante su campaña que revisaría la actual estrategia, al mismo tiempo se ha comprometido también a mantener al ejército en las calles a pesar de los pocos logros reales que éste ha representado.
Se puso nuevamente de moda huir de México y salir corriendo al estado de Texas. A lo largo de estos últimos cinco años, decenas de miles de mexicanos han huido de su país, igualito que en los ochentas, durante el final del sexenio de López Portillo -- cuando varios temerosos con algo de capital -- decidieron que su país se podría volver comunista, a partir de la crisis económica y la nacionalización de la banca.