En América Latina el misterio más grande que existe sobre los estadounidenses no es su pasión por un juego rarísimo como el fútbol Americano y su Gran Tazón, una "final" mundial de algo que no es mundial; o su defensa del porte de armas en defensa del derecho de libertad que todo individuo tiene aún frente a la "amenaza" del gobierno federal; o el hecho de que las mamás gringas sean "soccer Moms" y que en fútbol el equipo de EEUU no sea tomado en serio en el mundo; o que un Mormón, que sigue las enseñanzas de un libro que dicen que apareció de manos de un personaje angelical en los Estados Unidos en 1823, escrito en egipcio "reformado", en unas planchas de oro, y que fue traducido por José Smith, el fundador de la religión usando un proceso llamado Urim y Tumim, pueda llegar a ser presidente de ese país.
No es fácil dentro de un viejo bosque de robustos arboles de confusión ver claridad. Un distinguido argentino residente de Miami me ha pedido que le dé mi opinión sobre el embargo de Estados Unidos a Cuba con el cual el no está de acuerdo y le llama la atención que en mis demandas y en las de la disidencia interna -como partes del pueblo cubano- no aparece o sobresale la reclamación del levantamiento del mismo.