No se ustedes, pero yo, a estas horas y aunque los mensajes más explosivos han ido desapareciendo de su twitter , aún estoy cuestionándome si la liberalización de la marihuana ha tenido algún efecto prematuro en el rey del bisoñe , empresario y mogul de la TV estadounidense, Mr. Donald "todo lo sé o lo compro" Trump.
Hace apenas un mes comencé a visitar una Iglesia Metodista cercana a mi casa y como ocurre en otras iglesias mayormente afroamericanas de la capital política del país, el tema de la elección no queda fuera, sobre todo de las oraciones. La petición principal: la reelección del presidente Barack Obama.
La promesa de reforma migratoria esta vez en una segunda administración Obama resurgió, por parte del propio presidente, pero esta vez de forma más pensada y lanzando además el reto a los republicanos que por los pasados años la han obstruído: si hay reforma será porque los latinos ayudaron al presidente Barack Obama a reelegirse y porque los republicanos aislaron tanto a los hispanos con sus poilíticas antiinmigrantes que el partido rojo no tendrá otra opción que venir a la mesa de negociaciones al percatarse de que han espantado al grupo demográfico de mayor crecimiento que puede determinar su viabilidad de ganar elecciones nacionales.
No es un secreto que la Florida es el hogar de muchos latinos- inmigrantes de Cuba, México, Colombia, Brasil, y de otros países mantienen un crecimiento constante en nuestro estado. Este crecimiento no es solo fascinante porque la Florida se está beneficiando de un grupo de gente que son muy trabajadores y mantienen núcleos familiares muy unidos, sino también por el nacimiento de una poderosa colectividad de votantes que se ha creado gracias a los sacrificios que padres y madres hacen al emigrar a este país para brindarles mejores oportunidades a sus familias.
A lo ancho de Estados Unidos, organizaciones como la mía están en una carrera contra el reloj, en el intento de asegurar que las comunidades minoritarias tradicionalmente marginadas, estén inscritas para votar y tengan un acceso equitativo a las urnas. Con presupuestos ajustados, y valiéndonos más que todo de la ayuda de voluntarios, enfrentamos obstáculos que posiblemente se vuelvan aún más formidables si las cortes confirman las leyes estatales sobre los documento de identificación para el votante. A pesar de nuestros mejores esfuerzos, es posible que muchísimos ciudadanos estadounidenses (millones, según algunos cálculos) sean excluidos, a través de injustos requisitos de documentación, de la intimidación de los votantes o de otras artimañas, como el cambio a última hora de los lugares de votación, de poder votar este 6 de noviembre.
¡Aleluya! Raúl Castro decidió abrir las puertas de Cuba, la Bella, para que los cubanos salgan a conocer el mundo que por más de medio siglo han visto solo por televisión o en películas no muy recientes. No más permisos de salida, no más cartas de invitación y ahora pueden quedarse en el extranjero no solo por 11 meses sino hasta por dos años sin perder sus derechos de ciudadanía.