¿Acaso no saben esos políticos que la sexualidad es una ciencia, que la terapia y la educación sexual, se han desarrollado en los últimos tiempos de manera increíble, y que no hay NINGUNA base científica que sustente este disparate? Sin embargo, el pasado gobierno de Bush invirtió más de 300 millones de dólares en la abstinencia. Con ese dinero se pagaría parte de la deuda externa de muchos países y quizás se controlaría la entrada exagerada de latinos a EE.UU., algo que también parece preocuparles mucho.
El sexo es un regalo de Dios, gracias a él venimos al mundo, es algo hermoso pero implica responsabilidad sobre todo en esta época de tantas infecciones sexuales, y tantos peligros para nuestros adolescentes. Satanizar el sexo, negar el sexo, infundir temor o ignorar su fuerza y poder, es hacer como el avestruz: meter la cabeza en la tierra para no ver la realidad o dar palos a ciegas, mientras el sida hace estragos, entre otras cosas.