Es duro admitirlo pero Fidel Castro contó en sus inicios con el apoyo, inconformidad e irresponsabilidad social del pueblo cubano. Muy caro hemos pagado nuestras ligerezas. Hemos retrocedido como nación y nos hemos erosionados, divididos y regados por el mundo. El terror repartido de generación en generación por hogar cubano ha sido tanto que solo se opta por la salida del país o por la careta nacional. Ello es una de las razones del porque la disidencia cubana se ha extraviado tanto del drama nacional y no tiene gasolina espiritual para avanzar.
No es fácil dentro de un viejo bosque de robustos arboles de confusión ver claridad. Un distinguido argentino residente de Miami me ha pedido que le dé mi opinión sobre el embargo de Estados Unidos a Cuba con el cual el no está de acuerdo y le llama la atención que en mis demandas y en las de la disidencia interna -como partes del pueblo cubano- no aparece o sobresale la reclamación del levantamiento del mismo.
El pueblo cubano esta atrapado y paralizado entre dos fuertes minorías: la dirección histórica de la llamada revolución que lleva mas de 50 años con las riendas del poder absoluto y extremista del país y la dirección histórica del exilio que paraliza y frena a los Estados Unidos en poder llevar una política inteligente y moderna hacia Cuba con la amenaza de las contribuciones de dinero y voto.