A mí me dio mucha pena el debate presidencial. Los candidatos estuvieron mal; faltó frescura y sobró previsibilidad. Algunos señalan que la culpa del desencanto fue del formato cuadriculado del IFE, que permitía que los candidatos no necesitaran improvisar mucho. Sin embargo casi todos dicen que su candidato fue el vencedor.
El debate no dio para un ganador, ni siquiera para advertir alguna modificación en las encuestas. No hubo propuestas definidas de gobierno, ni ataques abiertos. A Peña Nieto pudieron aniquilarlo con su falta de preparación académica, a Josefina con su adolescencia política y AMLO pudo ser más combativo.