Cuando el kirchnerismo deje el poder, Argentina no volverá a ser la misma de antes. Esto puede parecer una afirmación arriesgada, porque este país se caracteriza precisamente por volver una y otra vez al punto cero, a la crisis total, al desbande de su riqueza hacia los paraísos fiscales y al predominio de una narrativa bipolar, de grandezas y miserias, de sueños celestiales y engaños colectivos.
"En términos prácticos, la Comisión permitirá que los criminales evadan la justicia, insulten el recuerdo de las víctimas, agravien al sistema judicial argentino y el sentido de la justicia del pueblo argentino, afecten negativamente los esfuerzos por aislar diplomáticamente al régimen de Teherán, y alienten a Irán y a los grupos terroristas que respalda a cometer crímenes similares con impunidad".
En Argentina se juega sucio. El gremialismo reaccionario intenta derrocar al gobierno democrático de Cristina Fernández de Kirchner. Apuestan por desatar el caos, por azuzar los saqueos entre el lumpen, por atacar a personas inocentes en las carreteras. Poco les importa el costo humano con tal de mantener sus cuotas de poder.
Ocupados en descifrar lo que pasará en el futuro inmediato (el 21 de Diciembre en el calendario maya) o en el lejano (la colonización de Marte) muchas veces perdemos de vista lo que está sucediendo en el presente, donde, a fin de cuentas, reside la semilla de todos los futuros. Sin dejar de aprender del pasado e incluso usándolo para entender y profundizar en lo que vemos a diario, es el aquí y el ahora el que esconde los códigos de los próximos caminos...