Al colocarle mi mano para examinarla, sentí que no tenía mucha grasa en la piel, sorpresivamente su barriga era de grasa escondida adentro del abdomen. Engordar en el abdomen aún sin comer mucho y sentir cansancio la habían hecho venir a mi consultorio. Por eso, lo primero que pensé fue: hígado graso.