Como un peleador, siempre te esfuerzas por ser el mejor, así que cuando sufrí mi primera derrota a Jean Pascal, fue un momento muy decepcionante en mi vida y por mucho el peor recuerdo de mi carrera de boxeo. Cuando vi la mano de Pascal alzada después de la pelea, la sensación en mi mente, cuerpo y alma era desmoralizante. Sabía que tenía que volver al gimnasio y demostrar al mundo que solo tuve una noche apagada y trabar para regresar a estar arriba otra vez. Aprendí mucho sobre mí y la gente que me rodea tras esa pérdida.
Decidí tomar el deporte de boxeo porque mi padre fue un boxeador y me introdujo al deporte cuando yo tenía 4 años. Él no podía llevar su carrera al siguiente nivel porque tenía una familia que cuidar. Tengo seis hermanos, dos hermanas y cuatro hermanos, podrían imaginar lo difícil que fue para el llegar a fin de mes. Mis hermanos y yo pasamos mucho tiempo en el gimnasio entrenando con mi papá y me enamoré con el deporte a temprana edad. Una vez que empecé a pelear amateur, realmente creí que podría ser uno de los mejores, porque se sentía tan natural para mí estar en el ring.