Amor del bueno
Conquistarlo no fue sencillo. Hubo largos silencios, miradas de recelo, noches intranquilas, horas enteras en que ni siquiera me miraba. Nunca me lo ha dicho, pero estoy segura de que alguna vez se sintió acosado y abrumado por esa devoción que no entendía. Yo nunca se lo he dicho, pero alguna vez pensé en rendirme y dejar que su indiferencia ganara la batalla.