La capacidad de reacción ante la tragedia que tienen los habitantes de esta nación es impresionante. Desde los paramédicos, bomberos y policías que corren sin dudar hacia el fuego, hasta los civiles que estaban, o pasaban, por azar, por el lugar de los hechos, todos se mancomunan en el fin de salvar vidas, en la causa de ayudar a los heridos.
En Estados Unidos el para qué tiene que ver, en esencia, con la libertad individual. Aunque usamos las mismas palabras, los latinoamericanos no entendemos hasta dónde este espíritu es la raíz de la unión en los EE.UU. En nuestros países el para qué se traduce más bien en un por qué: la gente se arma porque nuestros Estados han sido incompetentes en garantizar el principal derecho de los ciudadanos, como lo es el derecho a la vida y la seguridad personal y de sus familias.
No creo que los padres de la patria tuvieran la intención de promulgar la Segunda Enmienda a la Constitución, con el propósito de que los habitantes del país pudieran adquirir, como si fuesen caramelos, los sofisticados rifles de asalto del Siglo 21 con los que se cometen espantosas masacres como la reciente de Aurora, en Colorado, en la que un nerdo mató a tiros a 12 personas y dejó heridas a 58.