La primer ironía y quizás la parte más triste del asunto, es que no se trata de una simple pinta propagandística a favor de AMLO, sino del trabajo de un conjunto de artistas, muchos de ellos dedicados desde hace varios años a la promoción de la cultura y las artes, y que a la par de decenas y decenas de artistas de distintas disciplinas, escritores e intelectuales, han logrado una explosión cultural en Tijuana, que ha provocado la atención y los espacios en distintos foros internacionales.
En días recientes, estudiantes de diversas universidades públicas y privadas se encontraron con Andrés Manuel López Obrador, candidato de la izquierda mexicana en la plaza de las tres culturas en Tlatelolco. La plaza que en la época de la otrora México-Tenochtitlán fuera el centro comercial y que en 1968 presenció la matanza de decenas de jóvenes que se manifestaron en contra del gobierno priista de Gustavo Díaz Ordaz el cual dejó una herida profunda en las entrañas de nuestro país, hoy vio la luz iluminadora de una generación que ha perdido el miedo a la represión.
Se suponía que iba a ser una visita "segura", en la que Enrique Peña Nieto cosecharía aplausos y porras de los estudiantes de la Universidad Iberoamericana, en su mayoría "niños bien", hijos de funcionarios y empresarios beneficiados por el estatus quo. No había razón alguna para temer que algo inesperado podría ocurrir.
El debate no dio para un ganador, ni siquiera para advertir alguna modificación en las encuestas. No hubo propuestas definidas de gobierno, ni ataques abiertos. A Peña Nieto pudieron aniquilarlo con su falta de preparación académica, a Josefina con su adolescencia política y AMLO pudo ser más combativo.