¿Qué tal si nos dejamos de estar salvando al mundo y nos tomamos el tiempo para observarnos, vernos detenidamente, sentir quiénes somos, entender nuestras necesidades, saber de dónde nacen nuestros sentimientos, cuál es la raíz de nuestra existencia, comprender nuestras relaciones y, sobre todo, cómo podemos vivir en nuestro presente?
WASHINGTON, DC - No sé ustedes, pero yo no veo la hora en que el 2012 sea historia. Fueron muchas las pruebas a nivel personal y colectivo, y aunque nada garantiza que el 2013 vaya a ser mejor, cuando menos la idea de un nuevo comienzo da esperanzas de que algunas conductas puedan enmendarse, de que otras cosas puedan mejorarse, y que lo que quedó pendiente pueda concretarse.